Hoy amanecí algo extraña, por una parte con miedo, mi mente se hacía muchas preguntas ¿Qué va a pasar ahora?
¿Qué vas a hacer cuando termine el puente?
¿Tendrás que tener un plan no?
¡Madre mía todo lo que estás dejando atrás!
¡Te vas a quedar sola!
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Todo esto me estaba agobiando hasta que entré en el corazón y sentí cada una de éstas palabras; automáticamente las sensaciones cambiaron y me llené de vida, de presencia, de amor… ¡Qué más da lo que vaya a pasar! ¡Dios sabrá!
Padre, te entrego todo, en verdad confío en ti.
Mis ojos se llenaron de lágrimas, así como ahora mismo que lo vuelvo a escribir y sentir, lágrimas de liberación de no ceder ante el miedo, ante la ilusión.
Me siento grata de estar experimentando tanta apertura y amor en mi corazón.
¡¿Qué miedo puedo tener si Dios siempre está conmigo?!
Padre, ¡cuánto te amo! solo quiero servir y amar, sea en mi tu obra.
Haz de mi instrumento de tu gracia.
Acompáñame a mirarme y mirar el mundo con tus ojos.
Muéveme donde sea necesario que tu amor, a través de mi se manifieste.
Padre, solo quiero Amar y Servir, para esto estoy aquí.
Gracias.